dimecres, 8 d’agost del 2012

Así que... “Yo no celebro Halloween porque es una fiesta americana...” Rompiendo tópicos sobre una de las mejores fechas del año

Para mí un debate sobre “Halloween vs. La Castanyada” es harto infructuoso y denota que no se conoce ni una tradición ni la otra. En ambos casos se trata de unos ritos funerarios celebrados desde la Edad de Hierro, y seguramente cuentan con el mismo origen indoeuropeo de vertiente céltica. Hay que recordar que Catalunya fue poblada por poblaciones proto-celtas de los campos de Urnas, y que esta fiesta funeral era seguramente una de las más importantes y características de esta familia cultural. En el caso de Catalunya, la fiesta ha perdido el carácter crucial de la cultura celta, pues Samhain marcaba fin e inicio del año. En el caso de la fiesta de la Castanyada, esta importancia se ha perdido, pero sigue siendo una de las fechas más tradicionales delcalendario.

Ambas fiestas tratan el recuerdo a los difuntos haciéndose lo más natural posible, pero por lo visto la población catalana se queja de la poca seriedad de Halloween, y de que es un síntoma más de la globalización y la invasión de la cultura americana de los fast foods y las películas de acción. Si alguien afirma tal cosa, indica que no conoce el origen de la fiesta de Halloween, que tiene lugar en Europa, y data de la Edad de Hierro: Samhain. Halloween es simplemente la continuación de esta antiquísima y seria celebración pasada por un filtro un poco más irónico, pero definitivamente actual y práctico. Personalmente, me encanta Halloween justamente por la naturalidad que le da a la muerte, despojándola de esa severidad cristiana que para nada considero que debiera caracterizar a esta fiesta. Creo firmemente que de no ser por la intervención de los papas de Roma en su momento, la fiesta de la Castanyada y Tots Sants habría terminado siendo algo muy similar a Halloween, en el caso que se hubiera mantenido.

Pero nos quejamos de que los niños no quieren celebrar la Castanyada, pues es aburrida y no les estimula la imaginación. Pues bien, Halloween, de una forma bien encaminada, puede estimular el interés de los niños por el otoño y las fiestas antiguas. Comer castañas tostadas en una hoguera en el centro del pueblo, repartir panellets, disfrazarse de esperpento y jugar al truco o trato no debiera presentar ninguna complicación. De hecho hay dos puntos que debiera mencionar antes de dar mi artículo por terminado: hay dos celebraciones en Catalunya, que datan de muchos siglos atrás, según las cuales los muertos venían la noche del 31 de octubre a visitar a los vivos, y que si no encontraban panellets o frutos que los recibieran, se dedicaban a asustar a los durmientes. Eso coincide con la tradición del “truco o trato” -trick or treat- en la que los niños, disfrazados, van casa por casa buscando dulces a cambio de dejar tranquilos a los vivos y librarles de una broma. Y en segundo lugar, la existencia fechada y registrada del vaciado y decoración de calabazas por esas fechas en el Ripollès.

Así pues, antes de criticar tan fervientemente la fiesta de Halloween en frente de la versión teóricamente “pura” la Castanyada y Tots Sants, valdría la pena reflexionar sobre dos cosas: que de hecho la Castanyada es una reformulación cristiana, y no la fiesta tal y como la idearon los antiguos; y que si no nos ponemos las pilas, se dejará de celebrar de una forma dinámica y quedará como una fiesta muerta como la Candelaria; y ¿qué es más importante, mantenerse rígido mientras la rueda del año gira o nunca dejar de celebrar la naturaleza con alegría?

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